miércoles, 4 de abril de 2012

Chau número tres

Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente, con tus puestas de sol y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles, seguro sin seguro.
Te dejo frente al mar descifrándote solo, sin mi pregunta a ciegas, sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas, sin mis inmadureces, sin mi veteranía.
Pero tampoco creas a pie juntillas todo, no creas nunca creas este falso abandono.
Estaré donde menos lo esperes, por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto, en tu sombra y mi sombra... Y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote.

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